Fútbol sombrío

La realidad de nuestro fútbol hoy:

—Un hincha de Chacarita es asesinado en un enfrentamiento entre barras bravas durante un partido de fútbol; su ataúd es paseado por el césped de la cancha y por las tribunas con cánticos de decenas de fanáticos (Clarín, 6/2/2024).

—Treinta detenidos y tres heridos en un enfrentamiento entre barras bravas de River (29/1/2024).

—Barras bravas del club Laferrere se enfrentan antes de un partido, las cámaras muestran a uno de los grupos con tres pistolas y ¡una ametralladora!  

Esta es la realidad, la dolorosa realidad, de nuestro querido fútbol.

 La propuesta del presidente Milei es incorporar en el fútbol profesional a las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD); o seguir como estamos.

Se abrirá un duro debate (como muchas de las otras iniciativas políticas, económicas y culturales que propuso).

No sabemos si finalmente se aprobará, pero lo que sí sabemos es que va a tener una oposición feroz. En primer lugar, oposición de “a los que les va bien así cómo están las cosas”: algunos dirigentes de Asociación del Fútbol Argentino (AFA), barras bravas, intermediarios, empresas de medios monopólicos, representantes de jugadores, etc.

Seguramente escucharemos que defienden el “amateurismo”, “la función social del club

” y “los trapos”.

Pero también terciarán en la discusión aquellos que, de buena fe, piensan que el peligro de esta propuesta es que estados o fondos de inversión (como es el caso actual de importantes clubes de Europa) se hagan con clubes desvirtuando el juego por su inmenso poder económico. Eso sí, debe discutirse.

El régimen actual de clubes profesionales que mueven millones de dólares como sociedades civiles sin fines de lucro es una simulación.

El artículo 10 del estatuto de la AFA prohíbe hablar de Sociedades Anónimas Deportivas: los clubes “deberán revestir el carácter de asociaciones civiles sin fines de lucro”, y el que hable de eso (se refiere a las Sociedades Anónimas deportivas) será condenado a perder “la calidad de miembro”. Muy democrático todo…

La venta de jugadores supone una cantidad de millonarias operaciones comerciales: cobra el club, el jugador, el intermediario, los abogados. De hecho, operan como una sociedad comercial.

En América Latina ya han cambiado su régimen jurídico varios países, encabezados por Chile.

Y en Europa todos o casi todos. España sufría una crisis similar a la que sufre nuestro país.  Y tuvieron una ley integral del deporte de 1990 que dio el puntapié (nunca mejor dicho) inicial para la reconstrucción.

Ley Integral del Deporte profesional y la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas de 1990.

Algunos puntos que podrían incluirse en la ley argentina:

—se debe sancionar un régimen especial para las SAD y no incorporarlas al régimen de sociedades anónimas del Código Comercial.

—aquellos clubes que están saneados y no tengan deuda podrán seguir sin incorporarse a las sociedades anónimas deportivas.

—para no desvirtuar la competición por la posibilidad de los dueños de las SAD de disponer de fondos ilimitados (países que compran clubes, fondos de inversión, etc.) hay normas para que cada SAD no sobrepase un monto en compras de jugadores o masa salarial del plantel.

—si se pasa el límite acordado, los dueños de las SAD deben avalar las deudas con sus bienes personales y pueden ser sancionados.

Por el bien de nuestro amado fútbol sería conveniente una discusión seria del tema, sin golpes bajos ni demagogia. Ni aprietes de las barras bravas.

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